Salud sexual: Vaginismo, querer y no poder

¡Hola a todas! Hoy inauguramos una nueva sección que creemos necesaria y que os será útil, ya sea para estar mejor informadas o por si alguna se ve identificada con algún caso. La nueva sección tratará sobre salud sexual, principalmente problemas que afecta a mucha gente o sobre hábitos para cuidarnos y así tener una mejor vida sexual. Ya sabéis que uno de los propósitos principales de este blog es luchar contra la desinformación que existe aún a día de hoy, en pleno siglo XXI, sobre la sexualidad y el sexo.

En el primer artículo de esta serie trataremos un problema que afecta, ni más ni menos, que a un 12% de la población con vagina según la Sociedad Española de Medicina General. Y, como ya habréis deducido por el título, hoy hablaremos del vaginismo. Así que sin extenderme mucho más ¡vamos a ello!


¿Qué es el vaginismo?

La vagina está envuelta por los músculos pubocoxígeos, ¿sabéis cuando intentáis cortar el paso de la orina? Todos alguna vez lo hemos intentado o hecho, bien pues el músculo que permite hacer eso es precisamente este. Normalmente se puede contraer a voluntad, pero el vaginismo precisamente es un problema que se da cuando los músculos pubocoxígeos se contraen involuntariamente y de forma inconsciente, de forma que obstaculiza e impide cualquier forma de penetración (ya sea por relaciones sexuales, exploración ginecológica o introducción de tampones).

Sin embargo, a pesar de que es un problema tan frecuente (un 12% no es moco de pavo) no siempre acaba siendo tratado de forma profesional, ya que muchas personas terminan por desarrollar una sexualidad alrededor de este problema de satisfacción sin penetración (no todo es la penetración, ¡es importante tenerlo presente!). Todas podríamos desarrollar este tipo de soluciones o sexualidades sin penetración, pero hay personas con vagina que quieren tener hijas o hijos, ahí sí que es un problema con algo más de relevancia. Y es en ese punto donde la gente empieza a buscar soluciones y ayuda profesional.


¿Por qué ocurre? ¿A qué se debe?

Como todos los problemas, puede tener causas muy diversas, pero lo más usual es que se deba a partir de problemas físicos como cirugías o medicamentos (entre otros) y problemas psicológicos. Estos últimos suelen tener relación con la ansiedad, ya sea anticipatoria (miedo a las relaciones sexuales, miedo al embarazo, una educación sexual represiva, un trauma…) o una ansiedad como miedo al dolor (si nuestro cuerpo relaciona las relaciones sexuales con el dolor, que es lo más usual). Esta ansiedad lleva a la contracción de los músculos pubocoxígeos como mecanismo de defensa, un acto involuntario que desencadena en la imposibilidad de la penetración. Estos actos reflejos desencadenan en un círculo de anticipación del dolor>reflejo>contracción musculatura pubocoxígea y vuelta a empezar. Este acto de anticipación del dolor provoca también una contracción de la musculatura del suelo pélvico, esta contracción genera más dolor aún y genera frustración e impotencia, desánimo. Esto puede acarrear consecuencias como provocar un problema de deseo, un "querer y no poder", lo que limita aún más (si cabe) la sexualidad de las personas con vagina.

Pero no olvidemos el hecho de que esto viene de la ansiedad, lo que dificulta aún más todo. La ansiedad puede provocar una dificultad e incluso convertirse en un inhibidor de la excitación, lo que provocará una falta de lubricación vaginal, que se traduce en mayor dificultad de penetración con su consiguiente dolor por falta de lubricación.


¿Se puede tratar?

¡Claro que sí! No todo podían ser malas noticias, ¿verdad? El vaginismo es uno de los problemas con mejores resultados a la hora de ser tratados de forma profesional de forma terapéutica. Y sobretodo si contamos con la ayuda de la pareja y su implicación. Si se muestra paciente, con una actitud de colaboración y cercana, que lo enfoca como un problema de ambas que pueden superar y trabajar juntas, los resultados terapéuticos son mucho más favorecedores. Y también pasa al contrario, si la pareja toma el problema como algo que es solo de la persona con vagina o si se muestra con actitud impaciente, como si la cosa no fuese con ella, los avances se ven obstaculizados y los resultados son peores.

El tratamiento variará según las circunstancias en las que se haya desarrollado, por lo que lo primordial es evaluar, mirar de dónde viene el problema, su historia y las condiciones en que se ha dado, para poder aplicar un tratamiento adecuado.

Lo ideal sería combinar herramientas psicológicas, como técnicas de relajación o desensibilización gradual (con ayuda de dilatadores), y herramientas más físicas, como fisioterapia del suelo pélvico, de forma que la persona sea consciente del estado de contracción-relajación de la musculatura pélvica y aprenda a manejar la ansiedad y el miedo que se producen ante las relaciones sexuales. Remarcamos que la implicación de la pareja es crucial e importantísima en el éxito del tratamiento.


Hasta aquí el artículo de hoy, por último queremos decir que si padeces este problema, si sientes dolor al tener relaciones sexuales o te es imposible conseguir la penetración, busca ayuda profesional. Busca terapia sexual para poder determinar el origen y plantear soluciones. Recordamos también que en nuestra tienda encontrarás productos para ayudarte a solucionar este problema, tanto de tratamiento de suelo pélvico como kits de dilatadores para compaginar el tratamiento. Esperamos que os haya sido de ayuda y así podáis hacerle frente y solucionar este problema que tiene mucha gente.

¡Un saludo y buen fin de semana! Y recordad: esto es mucho más que sexo.


No se encontraron resultados.


Deja un Comentario

Tu email no será publicado

×
¡Hola!, somos Maria y Alexandra, Sex Coachs de Lovelovers.

¿Quieres que te asesoremos en algún producto que estés buscando?

Queremos que encuentres lo que realmente necesitas en este momento.